La vida era
injusta, era reina y tenía que cumplir con mis compromisos, pero
esto me sobrepasaba. Nadie tenía en cuenta mis sentimientos. Estaba
sola llorando en mi jardín. Tenía ganas de revelarme contra el
mundo. Y mientras estaba sumida en mis pensamientos, apareció a mi
lado. Me puso su mano en mi hombro y se sentó a mi lado.
- ¿Qué le sucede alteza?
Yo seguía
llorando desconsoladamente pero saque fuerzas para responderle.
- Yo... yo... es que... ¡Nadie me comprende! ¡Quieren obligarme a yacer con el príncipe! ¡ Y no lo conozco de nada!
Él me
estaba mirando dulcemente. Seguía con su mano posada en mi hombro, y
era reconfortante. Era cálido y su mirada penetrante.
- Oh, lo siento. ¿Puedo ayudarla, alteza? Parecerá tonto, pero no puedo verla tan desconsolada, se me parte el corazón.
Al escuchar
las palabras del joven, pare de llorar y lo mire detenidamente.
- ¿Tu y yo nos conocemos?- pregunte insegura.
- Solo de vista majestad. Fui yo quien vino para darle a su majestad el rey Calen el mensaje del ataque verylio y fue ahí donde nos vimos.
- Ahora que lo dices... si, te recuerdo.- mentí, ya que nunca me olvide de él.- ¿Cuál es tu nombre?
- Me llamo Dariel su alteza.- respondió el chico bajando la cabeza.
- Por favor, no me llames así... tu y yo seremos casi de la misma edad... y me has ayudado, así que, cuando estemos a solas, puedes llamarme por mi nombre, Narple.
- De acuerdo majestad, esto...es decir, Narple.- dijo Dariel sonrojándose un poco.
Al verlo
así, le sonreí con dulzura y el chico me devolvió una mirada tan
brillante, que se me antojó que sus ojos verdes estaban iluminados y
ambos sonreímos.
Y así
estuvimos los dos, observándonos el uno a otro, analizándonos
mutuamente.
- Dariel, y... ¿Qué estas haciendo aquí afuera?
- Acompañé a su majestad la reina Nalia hasta aquí porque el rey Calen y el príncipe Lexan no la pudieron acompañar porque tenían asuntos pendientes en contra de los verylios.
- Hablando de verylios... ¿me puedes hablar algo sobre ellos?
- La verdad, entre nosotros dos, yo no pienso que sean tan malos, solo son seres incomprendidos que por culpa del pasado y las historias que se cuentan sobre ellos, se dice que son malvados y muchas cosas mas. Y, aunque soy caballero y le soy fiel al rey Calen, odio la guerra que se esta planeando contra ellos...
Justo
cuando iba a responderle, mi abuela apareció acompañada de la reina
Nalia. Estas nos sorprendieron sentados en la fuente y aún, con la
mano de Dariel en mi hombro.
- Narple, querida, ¿te encuentras ya mejor? Estábamos muy preocupadas por ti.
- Sí abuela, tomar aire fresco y la compañía de este joven me han echo bien.
- ¿Quién es este joven?- preguntó mi abuela extrañada al percatarse de la presencia de este.
- Majestad, permitidme presentarme. Mi nombre es Dariel. Soy caballero al servicio del rey Calen y la reina Nalia.
- Oh, ¿eres caballero siendo tan joven?- preguntó mi abuela sorprendida.
- Así es Crigera, Dariel aunque es muy joven, es un muchacho fuerte y valiente y de mi entera confianza. No te preocupes, Narple no ha podido estar en mejores manos.
¶
¶ ¶
Ireth
estaba en su alcoba con la mirada perdida. Su pueblo estaba
sufriendo. Todavía estaba desconcertada por el mensaje de la
claraluzscura. Los reinos humanos iban a luchar juntos. No había
esperanza para los verylios, bueno, solo una, pero aún no la habían
encontrado.
La
reina verylia empezó a recordar su historia, la historia de todo su
mundo.
''
Antes de que la tierra fuese tierra existió un alma pura. Ilian, una
divinidad, una diosa, una creadora, que caminaba sola por el
universo. Miraba los astros del cielo, la vida. Ilian con su forma
etérea reunió toda luz que emanaba del sol, la luna y de ella misma
y con tanto amor y magia como tenía, creó a los primeros seres de
la tierra, Ilireth y Nalan. Cada uno tenía lo mejor de Ilian.
Ilireth la magia y la divinidad y Nalan el amor, la tenacidad y la
creatividad.
Ilian
los dejo en un mundo nuevo. Quería que sus hijos crecieran solos y
desarrollaran su propio mundo. Así pues, la creadora abandonó la
tierra y se quedó suspendida en el cielo, vigilando. Ilireth y Nalan
se enamoraron, sintieron la primera y la mas fuerte de las emociones.
Ilireth era perfecta, delicada, con cabello dorado y ojos verdes.
Nalan, era mas humano; castaño con unos tiernos ojos grises que
miraban a Ilireth con toda la admiración del mundo.
Ambos
tuvieron hijos, pero solo humanos o verylios, ningún mestizo. Y así
fue pasando el tiempo y los hijos fueron creciendo y se hicieron
notables sus diferencias. La magia corría por las venas verylias y
los humanos empezaron a separarse de ellos. Su intolerancia y su
miedo crecía. Ilireth y Nalan estaban cada vez mas tristes, no
entendían porque sus hijos se despreciaban. Ellos dos eran
diferentes, pero su amor era cada vez mas fuerte. Tras años de
peleas Ilireth murió de tristeza, sus hijos se mataban entre ellos y
ella no podía soportarlo, a pesar de que nunca envejecía. Mas
tarde, Nalan no podía vivir sin su amor y se tiró de un acantilado.
Pero con ellos no acabaría su legado, una de sus hijas verylias,
Ireth, seguía luchando por ellos y por la paz que siempre desearon
en Ilian.
Antes
de morir Nalan e Ilireth hicieron una promesa, '' cuando alguno de
nuestros descendientes una cada una de nuestras diferencias, habrá
paz.''
Solo
sabía esta profecía Ireth, la única hija que buscaba la unión de
los seres del planeta.
Tras
siglos y siglos, Ireth se había proclamado reina verylia y
necesitaba a su mestizo ya, porque si no, la guerra empezaría y no
habría salvación para nadie.''
esta mu chulo pk no subis mas d una al dia
ResponderEliminarPorque así, hago que las personas que se empiquen en leer, tengan que esperar y sus ganas por leer la historia sean mayores. Aunque me lo pensare. Gracias por comentar :)
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