lunes, 21 de octubre de 2013

Otro poquito...

¤ ¤ ¤

El agua del lago estaba mas fría que de costumbre, pero no me importó; necesitaba despejarme y para eso, el lago Valan siempre me servía.
Me encontraba tan bien en el agua... hasta que percibí algo extraño y decidí salir. Una vez fuera me vestí rápidamente y me escondí en una rama de un árbol. Entonces vi que algo se movió detrás de una roca. Un chico, seguramente humano, salió de detrás de esta. Y para ser humano, era especialmente atractivo; su cabello rubio, sus ojos celestes... su cuerpo semi desnudo y su cara de sorpresa. Lo reconocí al instante, se trataba del príncipe Lexan. El joven estaba paralizado. De repente, me embargo una sensación de miedo, ¿me habrá visto? ¿se lo comunicará a los demás?
Este se marchaba ya por donde había venido y yo seguía angustiada con estos pensamientos, así que decidí seguirlo hasta donde quiera que vaya para ver lo que puede contar.
Corrí detrás de Lexan, iba a paso rápido. Utilizaba mis poderes para ocultarme. Algo pasaba, los airfireños estaban planeando algo. El joven príncipe tenía el pelo mojado por el calor y le confería un aspecto seductor y despreocupado. Tengo millones de años y ningún humano me había impactado tanto. Quite esos pensamientos de mi cabeza ya que nos encontrábamos cerca del campamento.
Permanecí visible y una arboleda me servía de escondite. El rey dijo algo a Lexan y este se sonrojó y con la cabeza baja se acercó a su padre. Agudicé el oído, necesitaba saber que decían, era de vital importancia. Así pues me aproxime a donde estaban los caballeros confundiéndome con al maleza. Calen habló y sus palabras se iban clavando en mi alma como un frío puñal. Fuego, mis árboles, mi hogar. Sentí que los ojos se volvían casi negros de la rabia. Una furia impropia de mi surgió de mis entrañas, pero algo detuvo mis impulsos de matar al rey... el príncipe Lexan tenía la mirada perdida en el infinito, parecía triste; no gritaba ni se alegraba por la quema de los árboles verylios. Algo menos amargo se instaló en mi corazón; la esperanza, no sabría explicarlo, pero ver esos ojos azules preocupados... De pronto desperté de mis ensoñaciones. El rey Calen había parado de hablar; reinaba el silencio. Tenía que salvar a mi pueblo, no podía seguir esperando al mestizo. Tenía que actuar, porque si no todo mi pueblo moriría. Existían dos opciones: retirar a los árboles, pero entonces entrarían y masacrarían Verylia o dejar que actuaran y... no, esa no era una opción. Nadie haría arder el bosque, sus bonitas casas, ni a sus mágicos habitantes. Lucharíamos, intentaríamos vencer o al menos, protegernos. Nada me retenía en el campamento así que corrí hacia mi fortaleza. Tan solo miré una vez atrás, cuando unos ojos celestes se clavaron en mi; aunque no me viera, él me presentía.

sábado, 19 de octubre de 2013

Un trocito mas...


El rey Calen y el príncipe Lexan se encontraban en el campamento que habían montado en la frontera de Airfire con Verylia. Pasaron cuatro días y la situación no cambiaba. Los árboles seguían formando una barrera inquebrantable y los caballeros estaban alerta por si había alguna novedad. Pero el tiempo pasaba y nada cambiaba y la boda de Narple y Lexan se acercaba. Mientras tanto, Lexan y su padre, como todas las mañanas, entrenaban con las armas, preparándose para la gran batalla. En ese momento, Lexan se encontraba peleando contra su padre.
  • Lexan, hijo, yo hasta aquí llego hoy, voy a descansar.
  • Esta bien padre, yo me quedare un rato mas, de todas maneras, si necesitas algo, sabes donde encontrarme.
  • De acuerdo hijo, que se te de bien.
Y dicho esto, el rey Calen se retiro a descansar dejando a Lexan solo. Este, que solo llevaba puesto unos pantalones y una camisa, se quito esta, ya que el calor allí era insoportable y se encontraba solo. Siguió entrenando un rato mas, hasta que decidió dejarlo estar y dar un paseo por los alrededores. Cuando se dio cuenta, se había marchado sin la camiseta, pero le dio igual, y siguió caminando. Al rato, oyó algo y lo siguió. Llegó hasta un gran lago, el cual, poseía una gran catarata en su parte mas lejana, su parte verylia. De repente, algo surgió de las aguas y salió a la superficie. Lexan asombrado, vio que se trataba de una mujer. Esta tenía el cabello rubio cubriéndole la espalda y el resto de su cuerpo totalmente desnudo.
El príncipe se quedó paralizado, solo pudo moverse para ocultarse en una roca. Y se dio cuenta de que no se trataba de una humana sino de una verylia, ya que estos poseían todos la misma marca. La joven era hermosa según Lexan; los rasgos eran muy finos, su figura perfecta...
Lexan se quedo maravillado observando a la joven. La chica se vistió y en un abrir y cerrar de ojos, desapareció como por arte de magia.
El príncipe anonadado fantaseó un segundo mas con la verylia hasta que regresó a la realidad y vio que seguía detrás de la roca, y decidió regresar al campamento. La vuelta fue agotadora, el sol abrasaba y el sudor se pegaba en el cabello rizándolo.
Cuando llegó al campamento era media tarde. Los caballeros estaban reunidos en torno al rey. Calen se percató de la llegada de su progenitor y le echó una mirada enfurecida.
  • ¡Príncipe Lexan Windfly! Estamos en mitad de una guerra y a ti se te ocurre desaparecer durante horas. ¡Tienes responsabilidades!
Lexan se sonrojó y se acercó a su padre. Tenía la cabeza baja. En su interior algo se debatía. No le contesto a su padre, le dirigió una mirada resignada. Calen comenzó a hablar de guerra.
  • ¡Caballeros! He estado pensando en un plan toda la mañana. Y este consiste en que como los árboles no retrocedan, tendremos que hacerlos retroceder nosotros. ¿Cómo? Os preguntareis, pues caballeros, pensad. ¿Qué puede vencer a los árboles? El fuego, señores, fuego. Si no retroceden, ¡ los quemaremos !
Los caballeros soltaron gritos de guerra y sus caras se iluminaron. Tenían ganas de luchar.
  • ¡Qué ardan los verylios!- gritaron al unísono.
El único que no se unió al jolgorio fue Lexan, que tenía la vista clavada en los árboles y se imaginó a la hermosa verylia en llamas y se le revolvió el estómago. Algo tan bello no podía ser tan malo, no debía ser destruido. Su corazón estaba dividido, su patria o... ella.

viernes, 18 de octubre de 2013

Mas Mas y Mas



La vida era injusta, era reina y tenía que cumplir con mis compromisos, pero esto me sobrepasaba. Nadie tenía en cuenta mis sentimientos. Estaba sola llorando en mi jardín. Tenía ganas de revelarme contra el mundo. Y mientras estaba sumida en mis pensamientos, apareció a mi lado. Me puso su mano en mi hombro y se sentó a mi lado.
  • ¿Qué le sucede alteza?
Yo seguía llorando desconsoladamente pero saque fuerzas para responderle.
  • Yo... yo... es que... ¡Nadie me comprende! ¡Quieren obligarme a yacer con el príncipe! ¡ Y no lo conozco de nada!
Él me estaba mirando dulcemente. Seguía con su mano posada en mi hombro, y era reconfortante. Era cálido y su mirada penetrante.
  • Oh, lo siento. ¿Puedo ayudarla, alteza? Parecerá tonto, pero no puedo verla tan desconsolada, se me parte el corazón.
Al escuchar las palabras del joven, pare de llorar y lo mire detenidamente.
  • ¿Tu y yo nos conocemos?- pregunte insegura.
  • Solo de vista majestad. Fui yo quien vino para darle a su majestad el rey Calen el mensaje del ataque verylio y fue ahí donde nos vimos.
  • Ahora que lo dices... si, te recuerdo.- mentí, ya que nunca me olvide de él.- ¿Cuál es tu nombre?
  • Me llamo Dariel su alteza.- respondió el chico bajando la cabeza.
  • Por favor, no me llames así... tu y yo seremos casi de la misma edad... y me has ayudado, así que, cuando estemos a solas, puedes llamarme por mi nombre, Narple.
  • De acuerdo majestad, esto...es decir, Narple.- dijo Dariel sonrojándose un poco.
Al verlo así, le sonreí con dulzura y el chico me devolvió una mirada tan brillante, que se me antojó que sus ojos verdes estaban iluminados y ambos sonreímos.
Y así estuvimos los dos, observándonos el uno a otro, analizándonos mutuamente.
  • Dariel, y... ¿Qué estas haciendo aquí afuera?
  • Acompañé a su majestad la reina Nalia hasta aquí porque el rey Calen y el príncipe Lexan no la pudieron acompañar porque tenían asuntos pendientes en contra de los verylios.
  • Hablando de verylios... ¿me puedes hablar algo sobre ellos?
  • La verdad, entre nosotros dos, yo no pienso que sean tan malos, solo son seres incomprendidos que por culpa del pasado y las historias que se cuentan sobre ellos, se dice que son malvados y muchas cosas mas. Y, aunque soy caballero y le soy fiel al rey Calen, odio la guerra que se esta planeando contra ellos...
Justo cuando iba a responderle, mi abuela apareció acompañada de la reina Nalia. Estas nos sorprendieron sentados en la fuente y aún, con la mano de Dariel en mi hombro.
  • Narple, querida, ¿te encuentras ya mejor? Estábamos muy preocupadas por ti.
  • Sí abuela, tomar aire fresco y la compañía de este joven me han echo bien.
  • ¿Quién es este joven?- preguntó mi abuela extrañada al percatarse de la presencia de este.
  • Majestad, permitidme presentarme. Mi nombre es Dariel. Soy caballero al servicio del rey Calen y la reina Nalia.
  • Oh, ¿eres caballero siendo tan joven?- preguntó mi abuela sorprendida.
  • Así es Crigera, Dariel aunque es muy joven, es un muchacho fuerte y valiente y de mi entera confianza. No te preocupes, Narple no ha podido estar en mejores manos.
                                          ¶           ¶           ¶
Ireth estaba en su alcoba con la mirada perdida. Su pueblo estaba sufriendo. Todavía estaba desconcertada por el mensaje de la claraluzscura. Los reinos humanos iban a luchar juntos. No había esperanza para los verylios, bueno, solo una, pero aún no la habían encontrado.
La reina verylia empezó a recordar su historia, la historia de todo su mundo.
'' Antes de que la tierra fuese tierra existió un alma pura. Ilian, una divinidad, una diosa, una creadora, que caminaba sola por el universo. Miraba los astros del cielo, la vida. Ilian con su forma etérea reunió toda luz que emanaba del sol, la luna y de ella misma y con tanto amor y magia como tenía, creó a los primeros seres de la tierra, Ilireth y Nalan. Cada uno tenía lo mejor de Ilian. Ilireth la magia y la divinidad y Nalan el amor, la tenacidad y la creatividad.
Ilian los dejo en un mundo nuevo. Quería que sus hijos crecieran solos y desarrollaran su propio mundo. Así pues, la creadora abandonó la tierra y se quedó suspendida en el cielo, vigilando. Ilireth y Nalan se enamoraron, sintieron la primera y la mas fuerte de las emociones. Ilireth era perfecta, delicada, con cabello dorado y ojos verdes. Nalan, era mas humano; castaño con unos tiernos ojos grises que miraban a Ilireth con toda la admiración del mundo.
Ambos tuvieron hijos, pero solo humanos o verylios, ningún mestizo. Y así fue pasando el tiempo y los hijos fueron creciendo y se hicieron notables sus diferencias. La magia corría por las venas verylias y los humanos empezaron a separarse de ellos. Su intolerancia y su miedo crecía. Ilireth y Nalan estaban cada vez mas tristes, no entendían porque sus hijos se despreciaban. Ellos dos eran diferentes, pero su amor era cada vez mas fuerte. Tras años de peleas Ilireth murió de tristeza, sus hijos se mataban entre ellos y ella no podía soportarlo, a pesar de que nunca envejecía. Mas tarde, Nalan no podía vivir sin su amor y se tiró de un acantilado. Pero con ellos no acabaría su legado, una de sus hijas verylias, Ireth, seguía luchando por ellos y por la paz que siempre desearon en Ilian.
Antes de morir Nalan e Ilireth hicieron una promesa, '' cuando alguno de nuestros descendientes una cada una de nuestras diferencias, habrá paz.''
Solo sabía esta profecía Ireth, la única hija que buscaba la unión de los seres del planeta.
Tras siglos y siglos, Ireth se había proclamado reina verylia y necesitaba a su mestizo ya, porque si no, la guerra empezaría y no habría salvación para nadie.''

jueves, 17 de octubre de 2013

Otro trocito...

Me desperté con el camisón pegado al cuerpo. Mechones pelirrojos oscuros se adherían a mi rostro sudoroso. Había tenido otra vez ese sueño...
'' Estaba sentada en una rama de árbol observando las estrellas cuando sentí que unas cálidas manos me tapaban los ojos. Solté una risa juguetona y me di la vuelta. Lizan con su pelo oscuro alborotado y sus verdes ojos estaba mirándome con deseo. Le rodeé el cuello con las manos y le besé apasionadamente. El deslizó sus manos hasta mis caderas y me atrajo hacia él. Le quite la camiseta y deje su musculoso torso desnudo. Su perfección verylia me impactaba. Me tumbó sobre la fresca hierba de primavera y comenzó a explorar mi cuerpo cubriéndomelo de suaves besos y tiernas caricias. El me susurraba te quiero una y otra vez al oído. Nuestro amor prohibido se hacia mas fuerte. La marca de Lizan brillaba en la noche igual que nuestras almas y cuerpos fundidos en la oscuridad.''
Últimamente he tenido este sueño bastantes veces... y no se que puede significar; fue algo que paso hace tanto tiempo... dieciséis años...
Me incorporé en la cama y me giré; allí se encontraba Calen, mi esposo desde hace mas de veinte años, mi rey, por el cual siento un cariño inmenso, pero no lo amo como a Lizan. Con Calen he tenido una vida increíble, desde que me case con el... yo era muy joven, tan solo tenía diecisiete años... pero Lizan... es mi único amor verdadero, aunque el destino y las circunstancias nos separaron, siempre lo he querido y siempre lo querré. Y ese sueño me recuerda cada día lo que sucedió esa noche y las consecuencias que tuvo.
De repente volví a la realidad porque Calen se movió y pensé que podía despertarse. Tenía el cabello color miel revuelto y sus ojos azules en ese momento se abrieron.
  • Buenos días mi reina.- dijo el rey bostezando y dándole un beso en la mejilla.
  • Buenos días cariño. ¿Qué tal has dormido?- dije dulcemente.
  • Bien. Por cierto amor, hoy tienes que ir a Terramar a informar a los chicos sobre el enlace.
  • De acuerdo, iré ahora mas tarde, cuando haga un par de cosas.
  • Perfecto, yo hoy no puedo acompañarte y Lexan se viene conmigo, pero no quiero que vayas sola, así que algún caballero que este libre vaya contigo.
  • Vale, pero lo elijo yo.- dije con emoción.
Cuando Calen se levantó, vistió y marchó, yo seguí en la cama. No tenía ganas de nada, pero debía hacerlo, así que me levante y llamé a Lamfer, mi doncella. Era una muchacha de piel oscura, cabello corto y negro y unos ojos del color del carbón, de unos treinta años.
  • Majestad, ¿Qué vestido le gustaría ponerse hoy?- dijo Lamfer.
  • El verde esperanza, para darle alegría a esta mañana.- añadí con ironía.
  • Como diga alteza, ese realza el color de su cabello.
Me puse el vestido verde y Lamfer me recogió el cabello en una trenza tejida, además de ponerme un collar de perlas que me había regalado Lizan.
Cuando bajé, ya se habían marchado Calen junto a Lexan, y en el palacio solo estábamos yo y los criados, así que salí fuera del castillo y me dirigí a buscar al caballero que me acompañaría. Ya tenía muy claro quien me iba a acompañar, estuviera o no ocupado.
Lo encontré entrenando con la espada con un muñeco en la parte trasera del castillo. Se encontraba sin camiseta y eso dejaba ver el impresionante cuerpo que este poseía, sin duda, lo había heredado de su padre.
  • ¡Dariel! ¡Dariel!- grité desde la lejanía para llamar su atención.
Este al verme, se puso rápidamente su camiseta y corrió a mi encuentro.
  • Su majestad... ¿En que puedo ayudarla?
  • Me gustaría que me acompañaras a Terramar.
  • Como ordene, ahora mismo me alisto y nos ponemos en marcha.
¤ ¤ ¤


Nalia llegó a palacio. Crigera la esperaba en la puerta. Juntas, entraron en la sala principal. Se sentaron en un sofá de terciopelo y tras unos instantes de silencio comenzaron a hablar.
  • Bienvenida a mi hogar Nalia.
  • Mucho gusto de estar aquí.- dijo con frialdad.
  • Querida, como futura suegra de la reina tienes que informarle de los asuntos matrimoniales para la prosperidad del reino.
  • Esta bien Crigera, traiga a la chica.- murmuró con aspereza.
La abuela subió las escaleras bañadas en oro y con adornos florales en marfil. Llamó a Narple y esta salió algo cohibida. Su vestido azul celeste de seda se arremolinaba en sus pies al andar y su cabello suelto le caía con gracia por la espalda. Narple bajó dignamente las escaleras seguida por su abuela.
Una vez ya abajo, Narple saludó a Nalia con una inclinación de cabeza y esta le respondió igual. Las tres se sentaron y comenzaron a conversar.
  • Nalia querida, aquí tienes a mi nieta.
  • Ya la estoy viendo. Narple, estoy aquí para lo que te podrás imaginar; para hablar sobre tu enlace con mi hijo Lexan.
    Sabrás que el principal motivo de esta unión es la misma de los reinos para la guerra, para nada más. Pero como tal, es un matrimonio válido como cualquier otro, así que tienes que cumplir con tus deberes como esposa y reina. ¿Sabes lo que es el encamamiento?, antes de eso, ¿has florecido?
Narple al ver la aspereza con la que la reina la trataba y las preguntas que le hacía, no pudo evitar palidecer.
  • Yo... esto...sí, he florecido hace un par de lunas, pero... y eso del encamamiento... ¿Qué es... señora?
  • Veras, Narple, resulta que como esposa debes cumplirle a tu marido... cuando lo desee... ¿Sabes a que me refiero?
  • Lo siento señora. No le entiendo.- dijo con timidez.
  • Hija, tienes que yacer con mi hijo siempre que lo quiera.- explicó Nalia con cierta nota de compasión.
  • Oh.- Narple palideció aún mas.- Mi reina tengo que salir un momento. Mis mas sentidas disculpas.
La joven reina salió corriendo de la habitación con lágrimas en los ojos. Necesitaba aire inmediatamente. Llegó al jardín trasero del castillo y se sentó en el borde de la fuente de mármol.
  • No puede ser...- se decía a si misma la joven reina.- no puedo hacerlo... Lexan es muy guapo y demás... pero no lo amo...
Y sin poder evitarlo, rompió a llorar amargamente por su desdichado destino... pero es la reina y no se podía echar para atrás...

miércoles, 16 de octubre de 2013

A little more...

3.
Narple se encontraba en sus aposentos cuando alguien tocó a la puerta.
    • Majestad, su abuela me manda para comunicarle que el príncipe Lexan junto a su padre el rey Calen van a venir a palacio, por lo cual, se debe arreglar.- dijo Claire.
    • Esta bien Claire, saca un vestido del armario, lo dejo a tu elección.-respondió Narple resignada.
Hace solo un día que había visto a Lexan, hace un día se habían conocido, al igual que al chico de los ojos verdes, ese chico que rondaba más su pensamiento que su propio prometido.
Claire la sacó de sus pensamientos cuando le entregó el vestido para ponérselo. Esta, para ser una muchacha de unos veintitrés años y ser criada, tenía muy bien gusto. Siempre llevaba su cabello pelirrojo lacio recogido en un moño alto con mechones sueltos alrededor de su cara, en la cual, sus ojos grises brillaban con inteligencia.
El vestido era de color rojo pasión, de largas mangas acampanadas y la falda larga de vuelo. El pelo lo recogió en un moño al lado. Se puso las joyas por petición de su abuela y decidió bajar.
Una vez abajo, su abuela se encontraba sola en el gran salón, al parecer, nadie había llegado todavía.
  • Querida, que bien te ves, ese color siempre te ha favorecido. Y veo que me has echo caso, llevas la gargantilla de rubíes que era de tu madre y esa diadema de oro tan bonita.
  • Gracias abuela, Claire me contó tu petición y la cumplí.- contesto Narple con una mirada resignada.
En ese momento, el rey Calen y el príncipe Lexan aparecieron por la puerta de palacio.
Crigera llevó a parte al rey. Sentía curiosidad por la situación verylia y también porque había regresado tan pronto.
Estaban en una parte poco iluminada de la habitación, el pelo canoso de la abuela, siempre recogido en un escueto moño se veía plateado por la escasa luz.
  • Su alteza.- dijo Crigera.
  • Llamé me Calen, pronto, muy pronto si me permite decirlo, seremos familia.
  • Calen, ¿qué paso ayer en Verylia?- ella le echó al rey una mirada calculadora.
  • La cosa se nos va de las manos. Los verylios utilizaron a los árboles como escudo natural. Están utilizando la magia. Tuvimos que huir. Necesitamos al ejército de Terramar, Crigera. Ya sabes lo que hay que hacer. La boda será la semana que viene como muy tarde.- sentenció Calen.
  • De acuerdo. Se lo comunicaremos a los futuros reyes.
                                                       § § § §
Mientras Crigera hablaba con el rey Calen, Lexan y Narple decidieron esperarlos dando un paseo por el castillo.
  • Príncipe Lexan, ¿le gustaría acompañarme a los jardines del castillo? En esta época las flores están hermosas.
  • No lo dudo, pero seguramente ninguna flor sera tan hermosa como tú. Hoy estas radiante.- Lexan le dijo esto a medida que se acercaba a ella lentamente.
Narple, al ver que Lexan había cogido su barbilla con su mano delicadamente y que la miraba fijamente, se puso colorada; nunca había tenido a un joven tan apuesto tan próximo a ella.
Lexan se percató de ello y le sonrió dulcemente. Narple notó en sus ojos celestes un destello de picardía. Este le besó la mano y se le acercó para decirle algo al oído. La joven al tenerlo tan cerca se puso más nerviosa y empezó a temblar débilmente.
  • Sinceramente, eres la joven más bella que mis ojos nunca vieron, han visto ni verán.
La joven princesa, al escuchar esto, se derritió. Lexan se lo dijo con una dulzura y en susurros y la joven no sabía que responderle, pero en ese momento su abuela llegó y Lexan se separó de ella a una distancia prudente, aunque sin dejar de mirarla.

Crigera se colocó delante de los jóvenes y les anunció la decisión del rey.
  • Queridos, por culpa de los terribles ataques verylios es necesario unir los reinos inmediatamente, por lo que el enlace se adelantará a la semana que viene... ¡Enhorabuena! - dijo esto con una voz eufórica.- Ahora, entrad en el palacio, su majestad os esta esperando para informaros de los votos matrimoniales.
La abuela sonrió de forma imperceptible con la satisfacción escrita en su cara, mientras los jóvenes se apresuraban a entrar en palacio.
  • ¡Por fin llegan los futuros reyes! - gritó al verlos entrar el rey Calen.- Estoy muy ilusionado con este enlace, al igual que vosotros, por lo que veo...
Narple y Lexan habían entrado en el salón agarrados de la mano, y sonriendo por el momento que habían vivido hace poco.
  • Me alegro de veros tan felices y unidos. Narple, mañana seguramente venga mi esposa, la reina Nalia para poneros de acuerdo con los asuntos de todo el enlace.
  • Esta bien rey Calen, mi abuela y yo la esperaremos entusiasmadas.
  • De acuerdo, así pues, Lexan hijo, vayamos a casa con tu madre. Quiero estar más tiempo con ella, esta últimamente muy extraña...
  • Padre, como mandes. Narple, espero volver a verte lo más pronto posible.- después de decir esto, plantó un beso en la mano de la muchacha.
  • Lo mismo quiero yo. Así pues, os deseo buen viaje y saludos a la reina.
Después de esta última frase, Lexan y su padre abandonaron Terramar y se pusieron rumbo a Airfire.

martes, 15 de octubre de 2013

Sigamos...


Verylia era un caos. La frontera con Airfire estaba llena de cadáveres. Los caballeros de Airfire avanzaban con rapidez hacia la fortaleza.
Verylia era una civilización antigua siempre protegida por árboles enlazados, de verdes ramas y frondosas hojas; árboles, con tantos años que habían vivido todos los cambios de este mundo, ya que la mismísima Ilian, la primera de todos los seres vivos los plantó.
La reina verylia Ireth, miraba desolada como su pueblo caía uno a uno. No podía estarse quieta, y utilizó lo último que quería utilizar, la magia. Estiró sus delgados dedos y empezaron a manar de ellos destellos dorados. Los árboles de los alrededores comenzaron a juntarse, movidos por una mano invisible, formando una cúpula protectora por toda la fortaleza.
Los caballeros de Airfire al ver que los árboles comenzaban a moverse, retrocedieron asustados, ya que estos estaban formando una barrera y ante eso, no pudieron hacer nada y decidieron retirarse.
  • Caballeros... ¡retirada! Los árboles les defienden... ¡ malditos hijos de....!
Los árboles respondieron correctamente a la invisible llamada de su reina mientras los atacantes abandonaban su tierra.
Mientras los caballeros de Airfire se retiraban, la reina Ireth, gracias a sus poderes mentales, tuvo una visión, en la cual, vio la retirada de estos y sonrió satisfecha. Había conseguido lo que se propuso, en esos instantes, estaban a salvo.
Los verylios se reunieron alrededor de la gran fortaleza, la reina salió y les habló:
--Verylios, los humanos nos quieren destruir, están juntando fuerzas. Tienen miedo de lo que no es igual que ellos. Tenemos que ser fuertes. Si tenemos que luchar, ¡lucharemos!- Ireth dijo esto último con un grito. Todo su pueblo respondió. Ella se apartó un mechón rubio de su cara y miró desafiante a la multitud.
Ireth intentaba demostrar una confianza que no tenía. Ella al igual que sus árboles había sufrido todas las penas del mundo y seguía esperando al salvador. Solo aparentaba veinte años pero durante toda su vida había dirigido a su pueblo. Y tan solo ella sabía el gran secreto que lograría unir a todo su mundo.
Se retiró a sus aposentos para descansar, ya que el hechizo que había utilizado para crear la cúpula de árboles la había dejado agotada y no se encontraba con fuerzas para nada.
Al abrir la puerta, lo primero que hizo fue dirigirse enfrente del espejo.
Este le devolvió una imagen de ella toda demacrada. Se soltó el cabello rubio y este se fue deshaciendo poco a poco de la trenza donde estaba sujeto. Una vez suelto, lo peinó, y volvió a recoger con un lazo tejido con hierba fresca, y este le cayó por la espalda. Se sentó en su cama y vio aparecer por la ventana una claraluzscura, seres parecidos a lo que conocemos como mariposas, pero solo que más grandes. Esta le traía un mensaje:
'' Majestad, le escribo para comunicarle algo sumamente importante. Resulta que el príncipe Lexan Windfly ha sido prometido con la princesa Narple Starland para unir a los reinos de Airfire y Terramar en esta guerra contra nosotros. No son buenas noticias, lo se, pero confío en usted.'' Firmado: Lizan
Al leer este mensaje, los ojos de la reina se pusieron más oscuros de la ira. Decidió tranquilizarse durmiendo un momento. La claraluzscura de Lizan se quedo con ella. En la luz del día, era una mariposa corriente, pero cuando la reina cerró las ventanas, en la oscuridad, brillaba, poseía un resplandor único que a Ireth fascinaba.
                                      §          §            §                   §
El sol entraba tenuemente por la ventana en mi habitación del palacio. Estaba en tensión, tenía un mal presentimiento. Me estiré lentamente y salí de la cama. Hoy sería un día largo. Me puse el jubón con el emblema de los Windfly, ráfagas de viento y una llama de fuego, bastante predecible. Dudaba en si ponerme la armadura plateada, al final me la coloqué. Intenté domar mi cabello castaño rojizo, misión imposible.... aunque al menos tenía un aspecto presentable. De repente sentí un escalofrío y dirigí la mano hacía mi extraña marca de nacimiento en forma de alas. Sabía que no era del todo normal pero decidí ignorar ese pensamiento.
Bajé las escaleras para encontrarme con mi rey, pero recordé que esta mañana temprano había navegado hacia Terramar por un asunto militar... ¿o era matrimonial? Bueno, era algo relacionado con los verylios. En realidad siempre esta relacionado con ellos. Yo nunca los he visto como una raza peligrosa, es difícil de explicar, sé que todo el mundo está en contra de ellos y.. yo tendré que defender mi reino, aunque en mi corazón no hay odio hacia ellos.
No sé que hacer. Salgo al bosque ha investigar, puede que haya noticias de la guerra. Antes de decidir por donde empezar, un escudero sudado me agarró del brazo.
  • ¡Dariel! Hay problemas, los verylios atacan... Informa al rey Calen de que piensan atacar.... ¡corre!
  • Va.. vale... iré. Gracias por la información.
Tras procesar las palabras corrí hacia el establo y cogí un semental blanco de brillantes crines. El caballo se llamaba Nieve obviamente, por petición de la reina Nalia... aunque estoy pensando en cambiarle el nombre...
Cabalgué a galope hacia el embarcadero. No podía cruzar a Terramar a través de tierra, Verylia estaba en el centro y tenía fronteras inquebrantables. Se decía que si las atravesabas y llegabas con la reina, jamas regresabas. Leyendas, pero prefiero ir por mar, se acortan distancias y me encanta la sensación de la brisa marina en el rostro.
Subí a una galera pequeña y dejé a Nieve a un mozo. El capitán arranco en seguida y en pocas horas estaba en la costa de Terramar. El camino hasta el castillo sería a pie. Pero se veía que su estandarte con forma de estrella y un bosque en su interior ondeaba con elegancia. Corrí colina arriba hasta ver el castillo a dos palmos de mi cara. De piedra gris, preciosos acabados en oro y grandes cúpulas y balcones de cuento de hada. Llamé con fuerza al pomo con forma estrellada y me abrió un criado.
  • Vengo a darle noticias a su majestad, el rey Calen, soy Dariel, su caballero real.
El criado no puso objeciones y me dejó pasar. Apresuré mi paso hasta el ala principal de palacio. En el centro de la sala estaba el rey... y ella.
Unos ojos cautivadores me observaron. Una agradable sensación me recorrió. Y me quedé prendado de aquella mirada y de su portadora.

lunes, 14 de octubre de 2013

Un poco más....


2:
  • Alteza, alteza, los verylios están planeando atacar el norte de Airfire, nuestro infiltrado nos lo ha dicho.
  • De acuerdo joven, avisa al comandante y nos pondremos en marcha. Señoras mías, ya pronto sellaremos esta alianza fechando el día del enlace.

Narple, al oír esta frase, se quedó pálida como las paredes de esa habitación. Estaba sumergida en sus pensamientos, y cuando volvió a la realidad, lo hizo, porque Lexan y su padre, el rey Calen, ya se marchaban; el último en desaparecer, fue el muchacho que hace poco, había entrado gritando y que ahora se marchaba en silencio y con la mirada fija en Narple.
              §                §                §                §
La joven reina cohibida por las palabras del chico de ojos verdes, asió a su abuela por el brazo, llevándola a un lugar apartado del salón.
Narple nunca había oído hablar de los verylios pero el resto del mundo sí. Por esa razón, preguntó a su abuela:
  • Crigera.... ¿ Quienes son los verylios? ¿ Por qué estáis en guerra con ellos y yo no se nada? Es más, ¿ por qué no había oído hablar de ellos? Necesito respuestas.
La abuela miro entre extrañada y sorprendida a su nieta. Pensó, que ya no servía de nada seguir guardando el secreto que con tanto esmero había guardado durante años, era hora de revelarle a su nieta, toda la verdad.
  • Querida, los verylios son una raza cruel y manipuladora. Desde el principio de los tiempos han estado separados de los humanos. Son antinaturales, tienen unos fríos ojos verdes y una perfección aterradora. Y por fin después de tanto tiempo los humanos nos hemos unido para acometer contra ellos. Por eso es de vital importancia tu matrimonio con Lexan. Gracias a eso tendremos Airfire de nuestra parte para la guerra.
Narple escucho todo el relato de su abuela con un interés especial. Su abuela le contó algo que para ella era totalmente nuevo y se sorprendió mucho de que existieran en su mundo unos seres como los que su abuela le describió. Ella, en vez de asustarse, se intereso más y le pidió a su abuela más información, pero esta se la negó.
A pesar de todo, la reina pensaba que la palabra verylios desprendía magia y presentía que su abuela no le había dicho toda la verdad.
Siguiendo sus instintos, Narple se dirigió a su cuarto, se cambió de ropa, poniéndose algo más cómodo para investigar, y corrió escaleras abajo, hacia la biblioteca.
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Bajé las escaleras con rapidez y la túnica azul se me enredó en los pies pero eso no me detuvo. La biblioteca real se mostraba imponente ante mí. Abrí la puerta de roble y entré. Millones de libros se extendían por toda la habitación, no sabía por donde empezar a buscar.
Empecé a mirar tomos al azar, cogí un volumen de tapas rojas y comencé a leer. Libro tras otro los fui desechando. Ninguno contenía información sobre los verylios. Tan solo un mapa desgastado donde mostraba a Verylia en el centro de nuestra isla en forma de U.
Verylia era más grande de lo que imaginaba. Tiene que ser un gran imperio...
Después de haber encontrado el mapa, seguí buscando más información, ya que estaba mas animada. Estuve horas y horas buscando algo más, pero no encontré nada.
Otro asunto que rondaba mis pensamientos era el joven misterioso que había avisado al rey. Casi rozaba la perfección. Tenía una tez tostada por el sol, el cabello castaño rojizo ondulado. Pero lo que mas destacaba eran sus ojos, su mirada verde intensa con matices dorados, una mirada que había dirigido hacia mí. Juraría que se habían aclarado al mirarme, pero serán imaginaciones mías. Sin darme cuenta había llegado a mi habitación. Tan solo tenía ganas de soñar despierta. Así que me senté en el borde de la ventana y contemplé al horizonte. Al abrir la ventana, la agradable brisa del mar me golpeó el rostro y agitó mis cabellos. Contemplé las vistas que me ofrecía mi ventana en esos momentos. El mar se alzaba majestuoso, enfurecido, pero a la vez, hermoso.