lunes, 14 de octubre de 2013

Un poco más....


2:
  • Alteza, alteza, los verylios están planeando atacar el norte de Airfire, nuestro infiltrado nos lo ha dicho.
  • De acuerdo joven, avisa al comandante y nos pondremos en marcha. Señoras mías, ya pronto sellaremos esta alianza fechando el día del enlace.

Narple, al oír esta frase, se quedó pálida como las paredes de esa habitación. Estaba sumergida en sus pensamientos, y cuando volvió a la realidad, lo hizo, porque Lexan y su padre, el rey Calen, ya se marchaban; el último en desaparecer, fue el muchacho que hace poco, había entrado gritando y que ahora se marchaba en silencio y con la mirada fija en Narple.
              §                §                §                §
La joven reina cohibida por las palabras del chico de ojos verdes, asió a su abuela por el brazo, llevándola a un lugar apartado del salón.
Narple nunca había oído hablar de los verylios pero el resto del mundo sí. Por esa razón, preguntó a su abuela:
  • Crigera.... ¿ Quienes son los verylios? ¿ Por qué estáis en guerra con ellos y yo no se nada? Es más, ¿ por qué no había oído hablar de ellos? Necesito respuestas.
La abuela miro entre extrañada y sorprendida a su nieta. Pensó, que ya no servía de nada seguir guardando el secreto que con tanto esmero había guardado durante años, era hora de revelarle a su nieta, toda la verdad.
  • Querida, los verylios son una raza cruel y manipuladora. Desde el principio de los tiempos han estado separados de los humanos. Son antinaturales, tienen unos fríos ojos verdes y una perfección aterradora. Y por fin después de tanto tiempo los humanos nos hemos unido para acometer contra ellos. Por eso es de vital importancia tu matrimonio con Lexan. Gracias a eso tendremos Airfire de nuestra parte para la guerra.
Narple escucho todo el relato de su abuela con un interés especial. Su abuela le contó algo que para ella era totalmente nuevo y se sorprendió mucho de que existieran en su mundo unos seres como los que su abuela le describió. Ella, en vez de asustarse, se intereso más y le pidió a su abuela más información, pero esta se la negó.
A pesar de todo, la reina pensaba que la palabra verylios desprendía magia y presentía que su abuela no le había dicho toda la verdad.
Siguiendo sus instintos, Narple se dirigió a su cuarto, se cambió de ropa, poniéndose algo más cómodo para investigar, y corrió escaleras abajo, hacia la biblioteca.
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Bajé las escaleras con rapidez y la túnica azul se me enredó en los pies pero eso no me detuvo. La biblioteca real se mostraba imponente ante mí. Abrí la puerta de roble y entré. Millones de libros se extendían por toda la habitación, no sabía por donde empezar a buscar.
Empecé a mirar tomos al azar, cogí un volumen de tapas rojas y comencé a leer. Libro tras otro los fui desechando. Ninguno contenía información sobre los verylios. Tan solo un mapa desgastado donde mostraba a Verylia en el centro de nuestra isla en forma de U.
Verylia era más grande de lo que imaginaba. Tiene que ser un gran imperio...
Después de haber encontrado el mapa, seguí buscando más información, ya que estaba mas animada. Estuve horas y horas buscando algo más, pero no encontré nada.
Otro asunto que rondaba mis pensamientos era el joven misterioso que había avisado al rey. Casi rozaba la perfección. Tenía una tez tostada por el sol, el cabello castaño rojizo ondulado. Pero lo que mas destacaba eran sus ojos, su mirada verde intensa con matices dorados, una mirada que había dirigido hacia mí. Juraría que se habían aclarado al mirarme, pero serán imaginaciones mías. Sin darme cuenta había llegado a mi habitación. Tan solo tenía ganas de soñar despierta. Así que me senté en el borde de la ventana y contemplé al horizonte. Al abrir la ventana, la agradable brisa del mar me golpeó el rostro y agitó mis cabellos. Contemplé las vistas que me ofrecía mi ventana en esos momentos. El mar se alzaba majestuoso, enfurecido, pero a la vez, hermoso.

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