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- Alteza, alteza, los verylios están planeando atacar el norte de Airfire, nuestro infiltrado nos lo ha dicho.
- De acuerdo joven, avisa al comandante y nos pondremos en marcha. Señoras mías, ya pronto sellaremos esta alianza fechando el día del enlace.
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§ § §
La
joven reina cohibida por las palabras del chico de ojos verdes, asió
a su abuela por el brazo, llevándola a un lugar apartado del salón.
Narple
nunca había oído hablar de los verylios pero el resto del mundo sí.
Por esa razón, preguntó a su abuela:
- Crigera.... ¿ Quienes son los verylios? ¿ Por qué estáis en guerra con ellos y yo no se nada? Es más, ¿ por qué no había oído hablar de ellos? Necesito respuestas.
La
abuela miro entre extrañada y sorprendida a su nieta. Pensó, que ya
no servía de nada seguir guardando el secreto que con tanto esmero
había guardado durante años, era hora de revelarle a su nieta, toda
la verdad.
- Querida, los verylios son una raza cruel y manipuladora. Desde el principio de los tiempos han estado separados de los humanos. Son antinaturales, tienen unos fríos ojos verdes y una perfección aterradora. Y por fin después de tanto tiempo los humanos nos hemos unido para acometer contra ellos. Por eso es de vital importancia tu matrimonio con Lexan. Gracias a eso tendremos Airfire de nuestra parte para la guerra.
Narple
escucho todo el relato de su abuela con un interés especial. Su
abuela le contó algo que para ella era totalmente nuevo y se
sorprendió mucho de que existieran en su mundo unos seres como los
que su abuela le describió. Ella, en vez de asustarse, se intereso
más y le pidió a su abuela más información, pero esta se la negó.
A
pesar de todo, la reina pensaba que la palabra verylios desprendía
magia y presentía que su abuela no le había dicho toda la verdad.
Siguiendo
sus instintos, Narple se dirigió a su cuarto, se cambió de ropa,
poniéndose algo más cómodo para investigar, y corrió escaleras
abajo, hacia la biblioteca.
§ § §
Bajé
las escaleras con rapidez y la túnica azul se me enredó en los pies
pero eso no me detuvo. La biblioteca real se mostraba imponente ante
mí. Abrí la puerta de roble y entré. Millones de libros se
extendían por toda la habitación, no sabía por donde empezar a
buscar.
Empecé
a mirar tomos al azar, cogí un volumen de tapas rojas y comencé a
leer. Libro tras otro los fui desechando. Ninguno contenía
información sobre los verylios. Tan solo un mapa desgastado donde
mostraba a Verylia en el centro de nuestra isla en forma de U.
Verylia
era más grande de lo que imaginaba. Tiene que ser un gran imperio...
Después
de haber encontrado el mapa, seguí buscando más información, ya
que estaba mas animada. Estuve horas y horas buscando algo más, pero
no encontré nada.
Otro
asunto que rondaba mis pensamientos era el joven misterioso que había
avisado al rey. Casi rozaba la perfección. Tenía una tez tostada
por el sol, el cabello castaño rojizo ondulado. Pero lo que mas
destacaba eran sus ojos, su mirada verde intensa con matices dorados,
una mirada que había dirigido hacia mí. Juraría que se habían
aclarado al mirarme, pero serán imaginaciones mías. Sin darme
cuenta había llegado a mi habitación. Tan solo tenía ganas de
soñar despierta. Así que me senté en el borde de la ventana y
contemplé al horizonte. Al abrir la ventana, la agradable brisa del
mar me golpeó el rostro y agitó mis cabellos. Contemplé las vistas
que me ofrecía mi ventana en esos momentos. El mar se alzaba
majestuoso, enfurecido, pero a la vez, hermoso.

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