3.
Narple
se encontraba en sus aposentos cuando alguien tocó a la puerta.
- Majestad, su abuela me manda para comunicarle que el príncipe Lexan junto a su padre el rey Calen van a venir a palacio, por lo cual, se debe arreglar.- dijo Claire.
- Esta bien Claire, saca un vestido del armario, lo dejo a tu elección.-respondió Narple resignada.
Hace
solo un día que había visto a Lexan, hace un día se habían
conocido, al igual que al chico de los ojos verdes, ese chico que
rondaba más su pensamiento que su propio prometido.
Claire
la sacó de sus pensamientos cuando le entregó el vestido para
ponérselo. Esta, para ser una muchacha de unos veintitrés años y
ser criada, tenía muy bien gusto. Siempre llevaba su cabello
pelirrojo lacio recogido en un moño alto con mechones sueltos
alrededor de su cara, en la cual, sus ojos grises brillaban con
inteligencia.
El
vestido era de color rojo pasión, de largas mangas acampanadas y la
falda larga de vuelo. El pelo lo recogió en un moño al lado. Se
puso las joyas por petición de su abuela y decidió bajar.
Una
vez abajo, su abuela se encontraba sola en el gran salón, al
parecer, nadie había llegado todavía.
- Querida, que bien te ves, ese color siempre te ha favorecido. Y veo que me has echo caso, llevas la gargantilla de rubíes que era de tu madre y esa diadema de oro tan bonita.
- Gracias abuela, Claire me contó tu petición y la cumplí.- contesto Narple con una mirada resignada.
En
ese momento, el rey Calen y el príncipe Lexan aparecieron por la
puerta de palacio.
Crigera
llevó a parte al rey. Sentía curiosidad por la situación verylia y
también porque había regresado tan pronto.
Estaban
en una parte poco iluminada de la habitación, el pelo canoso de la
abuela, siempre recogido en un escueto moño se veía plateado por la
escasa luz.
- Su alteza.- dijo Crigera.
- Llamé me Calen, pronto, muy pronto si me permite decirlo, seremos familia.
- Calen, ¿qué paso ayer en Verylia?- ella le echó al rey una mirada calculadora.
- La cosa se nos va de las manos. Los verylios utilizaron a los árboles como escudo natural. Están utilizando la magia. Tuvimos que huir. Necesitamos al ejército de Terramar, Crigera. Ya sabes lo que hay que hacer. La boda será la semana que viene como muy tarde.- sentenció Calen.
- De acuerdo. Se lo comunicaremos a los futuros reyes.
§
§ § §
Mientras
Crigera hablaba con el rey Calen, Lexan y Narple decidieron
esperarlos dando un paseo por el castillo.
- Príncipe Lexan, ¿le gustaría acompañarme a los jardines del castillo? En esta época las flores están hermosas.
- No lo dudo, pero seguramente ninguna flor sera tan hermosa como tú. Hoy estas radiante.- Lexan le dijo esto a medida que se acercaba a ella lentamente.
Narple,
al ver que Lexan había cogido su barbilla con su mano delicadamente
y que la miraba fijamente, se puso colorada; nunca había tenido a un
joven tan apuesto tan próximo a ella.
Lexan
se percató de ello y le sonrió dulcemente. Narple notó en sus ojos
celestes un destello de picardía. Este le besó la mano y se le
acercó para decirle algo al oído. La joven al tenerlo tan cerca se
puso más nerviosa y empezó a temblar débilmente.
- Sinceramente, eres la joven más bella que mis ojos nunca vieron, han visto ni verán.
La
joven princesa, al escuchar esto, se derritió. Lexan se lo dijo con
una dulzura y en susurros y la joven no sabía que responderle, pero
en ese momento su abuela llegó y Lexan se separó de ella a una
distancia prudente, aunque sin dejar de mirarla.
Crigera
se colocó delante de los jóvenes y les anunció la decisión del
rey.
- Queridos, por culpa de los terribles ataques verylios es necesario unir los reinos inmediatamente, por lo que el enlace se adelantará a la semana que viene... ¡Enhorabuena! - dijo esto con una voz eufórica.- Ahora, entrad en el palacio, su majestad os esta esperando para informaros de los votos matrimoniales.
La
abuela sonrió de forma imperceptible con la satisfacción escrita en
su cara, mientras los jóvenes se apresuraban a entrar en palacio.
- ¡Por fin llegan los futuros reyes! - gritó al verlos entrar el rey Calen.- Estoy muy ilusionado con este enlace, al igual que vosotros, por lo que veo...
Narple
y Lexan habían entrado en el salón agarrados de la mano, y
sonriendo por el momento que habían vivido hace poco.
- Me alegro de veros tan felices y unidos. Narple, mañana seguramente venga mi esposa, la reina Nalia para poneros de acuerdo con los asuntos de todo el enlace.
- Esta bien rey Calen, mi abuela y yo la esperaremos entusiasmadas.
- De acuerdo, así pues, Lexan hijo, vayamos a casa con tu madre. Quiero estar más tiempo con ella, esta últimamente muy extraña...
- Padre, como mandes. Narple, espero volver a verte lo más pronto posible.- después de decir esto, plantó un beso en la mano de la muchacha.
- Lo mismo quiero yo. Así pues, os deseo buen viaje y saludos a la reina.
Después
de esta última frase, Lexan y su padre abandonaron Terramar y se
pusieron rumbo a Airfire.
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